Entre ideas, frittatas y tostadas francesas

 

Y es obvio que si somos un estudio de diseño, se supone que debemos diseñar, pero es ahí dónde está el dilema: pues el concepto más básico de diseñar “actualmente”, se encuentra en la acción de sentarse frente al computador y mover vectores de aquí para allá, cambiar la paleta de colores y decidir la manera correcta de exportar un archivo. Las agencias de publicidad le pagan a los jóvenes recién egresados de diseño para hacer eso, para mover archivos y que esos archivos se conviertan anualmente en estatuillas bañadas en oro con forma de león.

Creemos firmemente que es un error quedarnos en esa labor digital para darle piso a nuestra labor de diseñadores. Creemos que claramente el computador es una de las formas más idóneas para representar una idea, más no la única. Por eso nuestro método de diseño se salió de la Suite de Adobe, y se lanzó a hacer lo que ese diseñador aferrado a su silla giratoria no puede hacer. Creemos que el proceso de diseño no arranca con la idea materializada en un boceto, a nuestro parecer, el diseño arranca desde el momento que dejamos volar la imaginación, para que esta atrape en el aire a la creatividad, y juntas comiencen a darle forma al proyecto. Por esta razón decidimos salir del escritorio y hacer de otros espacios no convencionales, nuestro estudio de diseño itinerante.

Nos encanta conocer restaurantes nuevos, caminar por Quinta Camacho, tomar café en La Macarena, ir a los museos de La Candelaria o a los anticuarios del Nogal, encontramos divertido el comprar utilería para fotos en San Victorino o imprimir nosotros mismos en El Ricaurte. Nos encanta que las ideas de cada proyecto, no surjan de momentos de presión frente a un computador que parece gritar “pues mira referentes en Google”, sino que al ritmo de charlas, caminatas y desayunos, las ideas salgan, y ahí sí, luego de gestarla, poder formarla en un boceto. Al fin y al cabo, quién dijo que esa azúcar pulverizada sobre una tostada no puede darnos los patrones para una composición gráfica, o porqué no, los tonos tostados de una frittata, pueden esclarecer un poco la paleta de colores que estábamos buscando.

Fotos en Masa, calle 82, Bogotá.

@somosmasa

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